Este lunes 5 de diciembre se conoció el nuevo dato acumulado del costo de vida y de inmediato los trabajadores y centrales obreras empezaron a hacer sus cálculos frente a lo que cada quien considera que debería ser el aumento del salario mínimo para el próximo año, teniendo en cuenta que la economía del país no pasa por un buen momento y que los hogares colombianos están teniendo que hacer cada vez más piruetas para lograr que la plata les alcance hasta fin de mes.

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), la inflación acumulada para el mes de noviembre se ubicó en 12,53 %, lo cual representa un incremento del 0,31 %, teniendo en cuenta que el mes pasado este mismo indicador se ubicó en 12,22 %. Los alimentos, tarifas de energía y el transporte, siguen siendo los factores que más influyen en la disparada del encarecimiento del costo de vida, que contrario a ceder como muchos esperan, sigue apretando la economía.

Individualmente, en noviembre, la variación en los precios fue de 0,77 %, lo que hay que comparar con lo que sucedía en el mismo mes del año pasado, cuando ya se había dado una cierta recuperación después de la debacle, por crisis sanitaria y económica: 0,50 % en el onceavo mes. Hay que recordar que los alimentos suben o bajan de precio por oferta y demanda, según el tiempo de las cosechas o la disponibilidad en el mercado, pero el costo del alojamiento aumenta anualmente.

El dato de inflación era uno de los resultados más esperados por los trabajadores y los empresarios, que hoy lunes comenzarán en firme las negociaciones para definir el aumento del salario mínimo, ya que este se da teniendo en cuenta dos variables importantes: el costo de vida y el índice de productividad del año. Lo más importante, según los expertos, es que no se repita la situación de este 2020, en la que el costo de vida se tragó el aumento del mínimo desde el mes de agosto.

La semana pasada también se tuvo un logro importante, ya que trabajadores y empresarios acordaron cuál va a ser la cifra de productividad que se tenga en cuenta este año, la cual quedó en 1,24 %, que se basa en el crecimiento del valor agregado en la economía (el valor económico adicional que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante el proceso productivo.

Así las cosas, un primer cálculo podría ubicar las posibilidades de aumento para 2023 en un 13,77 %, muy cerca de las proyecciones que hizo en su momento la Fundación para el Desarrollo y la Educación Superior (Fedesarrollo), según la cual el aumento debería ser del 13,5 %. Por ahora lo más probable es que el aumento deje este rubro en 1.137.700 pesos, sin contar el auxilio de transporte.

“También hay que analizar la inflación de los alimentos, que solo en el mes de octubre superó los 27 puntos y tiene una importancia porque recae sobre el bolsillo de las familias. El alza de los servicios públicos, especialmente con la energía y el precio del dólar, serán otros dos temas que se llevarán a la mesa para que sean tenidos en cuenta, por la presión que generan sobre el costo de vida”, explicó Orjuela.

De acuerdo con el cronograma establecido hace unas semanas, para la negociación y concertación definitiva del incremento en el salario mínimo, lo que sigue ahora, con las cifras en la mesa, es fijar un número de arranque, el cual seguramente no será inferior al 14 %, considerando que, para llegar al número más conveniente, se tiene en cuenta el Índice de Precios al Consumidor (indicador que representa el valor del costo de vida); la meta de inflación fijada por el Banco de la República para el siguiente año; el incremento del Producto Interno Bruto (valor de la actividad económica de un país); la contribución de los salarios al ingreso nacional y la productividad de la economía.Fuente: Revista Semana

Por C&A

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